sábado, 8 de septiembre de 2012

LA TEORIA DE LOS STAKEHOLDERS (TRABAJO DE TEORIAS)



Stakeholders
Las organizaciones se interrelacionan con la sociedad en la que se ubican al tener vínculos con un grupo de personas u organizaciones con las cuales tienen algún interés. Un desconocimiento de uno de estos stakeholders podría afectar el bien común de la sociedad.
• Proposición: las acciones desarrolladas por las empresas inciden en el bien común de la sociedad. Sobre el análisis de los stakeholders se encuentra un desarrollo conceptual amplio. En un comienzo las empresas se enfocaban de manera exclusiva en la generación de riqueza para sus propietarios y descuidaban su responsabilidad para con los demás grupos de interés. Sin embargo, la sociedad se ha encargado de exigirles que entiendan y actúen de acuerdo con la responsabilidad social inherente a la actividad que desarrollan. La primera de estas manifestaciones puede deducirse de los cuestionamientos realizados por parte del llamado “movimiento obrero” que surgió en Inglaterra en la época de la revolución industrial con la finalidad de hacer valer los derechos de los trabajadores y garantizar su bienestar. En ese entonces se presentaba un desplazamiento masivo de campesinos de zonas agrícolas a zonas industriales, debido a la carencia de condiciones mínimas de higiene, vivienda y trabajo. Ante este aumento de la demanda, las empresas disminuyeron los costos de producción, incrementaron sus jornadas laborales y comenzaron a contratar niños. Las presiones ejercidas por el movimiento obrero obligaron a las empresas a comenzar a preocuparse por satisfacer a los empleados además de a los accionistas.
Pero los cambios no surgen solamente como resultado de la movilización social, sino también por cuestiones de mercado. En el período comprendido entre 1800 y 1930, la oferta, que había sido inferior a la demanda (lo que llevaba a que el cliente debiera conformarse con lo ofrecido), comenzó a equipararse con ésta. Entonces los psicólogos enfocaron sus esfuerzos en estudiar el comportamiento del consumidor; las personas buscaban productos acordes con sus necesidades. Ya para mediados del siglo xx la empresa comprendía la importancia de satisfacer las necesidades de los clientes, trabajadores y accionistas. Posteriormente, surge la preocupación por otros grupos de interés, como es el caso del medio ambiente, y se generan nuevos conceptos como el de sostenibilidad, que cubre toda la gama de actividades que realiza
el hombre en su dinámica de vida (Dovers y Handmer, 1994).
Existe una variedad muy grande de definiciones en la literatura sobre management acerca de quiénes son stakeholders. ¿Conocemos realmente sus orígenes? Se trata de un concepto utilizado desde hace mucho tiempo en la ley. Un stakeholder era, originalmente, una persona que de manera temporal tenía el control de dinero y bienes,mientras se determinaba quién era su propietario legal. Un ejemplo de ello surge cuando dos personas apuestan cierta cantidad de dinero a la ocurrencia de cierto evento futuro y piden a un tercero que tenga el dinero apostado. Es este tercero el que, dadas las condiciones de la apuesta, decide quién es el propietario del dinero. Otra aplicación se encuentra en las ciencias políticas. De acuerdo con Bleger (2004), en el contexto de las elecciones gubernamentales, el término stakeholders se refiere a cuerpos (organizados o no) de personas con un interés mutuo en relación con una organización de negocios. Este interés puede
estar legalmente constituido, como en el caso de accionistas y empleados, o puede derivarse de intereses identificados o derechos en relación con una organización o negocios.
Otros autores, como Andriof, Husted, Waaddock y Sutherland (2002), consideran que el pensamiento sobre stakeholders se encuentra en la economía, específicamente con Adam Smith, quien aplicó sus conocimientos a la explicación de un sistema unificado de vida económica. Smith argumentó que las sociedades funcionan mejor cuando los intereses económicos y éticos se unen. Dicho argumento, presentado en La teoría de los sentimientos morales (1759) y en La riqueza de las naciones (1776), dio origen a la noción de que los intereses éticos y económicos compartían una relación simbiótica. Dos siglos después Friedman (1962) diría que la búsqueda de la maximización de la riqueza de los accionistas es la razón de ser de las actividades empresariales (Freeman, Wicks y Parmar, 2004). Para Friedman (1962), la teoría de los stakeholders nace como una alternativa a la “visión tradicional” que ve en la búsqueda de la maximización de la riqueza de los accionistas la razón de ser de las actividades empresariales.
Al explorar los orígenes del concepto en mención el campo gerencial, se encuentra que aquél fue utilizado por primera vez en 1962 cuando el Stanford Research Institute utilizó el término stakeholder en un memorando interno, al referirse a aquellos grupos sin cuyo apoyo la organización podría dejar de existir (Freeman y Reed, 1983; Freeman, 1984).
El concepto de stakeholders se ha desarrollado por fases. La primera evidencia la necesidad de relacionar negocios y sociedad y fue desarrollada por Berle y Means (1932), Barnard (1938), Tawney (1948), Kapp (1950), Boulding (1953), Selekman (1956), Galbraith (1958), Gordon y Howell (1959) y Pierson (1959). Posteriormente, otros investigadores se enfocaron en la relación negocios-sociedad y responsabilidad social corporativa (Adams, 1969; Austin, 1965; Boulding, 1968; Elbing, 1970; Galbraith, 1967; y Lodge 1970a, 1970b). Para finales de los años setenta y comienzos de los ochenta, un nuevo paradigma de negocios y sociedad se reveló, especialmente en Estados Unidos. Frederick argumentó (1987, 1994a) que el campo se había movilizado desde la responsabilidad social corporativa, concepto que se derivó del activismo social de los años sesenta y setenta hacia la sensibilidad social corporativa. Este paradigma, que relacionaba negocios y sociedad, fue desarrollado, entre otros, por Preston y Post (1975), Carroll (1979), Jones (1980), Wartick y Cochran (1985), Word (1991a, 1991b) y Jones (1995). Para Selznick (1996, p. 272), “ver la empresa ‘como una institución’ es verla continuamente preocupada por tomar en consideración a los stakeholders relevantes, cumpliendo compromisos de largo plazo, siendo sensible a la estructura de la autoridad que la opera. Todo esto entra en conflicto con la visión todavía dominante de que la empresa es una asociación voluntaria de accionistas que detentan la propiedad de la empresa y que son los únicos miembros que deben realmente ser tomados en cuenta. Esta doctrina oscurece las realidades del poder, la subordinación y la responsabilidad [...] Una teoría institucional de la firma es una voz de resistencia a esta cultura de estrechamiento de la visión, ofrece guías para la reflexión sobre la responsabilidad empresarial, y arroja luz sobre cuestiones tales como la maximización de las ganancias o de los retornos sobre el capital.” A pesar de presentarse diferentes aproximaciones sobre el concepto de stakeholders, fue Freeman (1984) quien lo popularizó al establecer una relación entre teoría de stakeholders y planeación estratégica, señalando que la misión o propósito de la empresa debe considerar a los stakeholkders.
Para el autor en mención, stakeholder es cualquier grupo o individuo que puede afectar o ser afectado por la consecución de los objetivos de la empresa. Fue a partir de su propuesta que el pensamiento de los stakeholders comenzó a tener una dimensión en la vida organizacional; cierto número de escuelas se han fundamentado en su trabajo (Carroll, 1989; Brenner y Cochran, 1991; Hill y Jones, 1992).
Las definiciones pre y post Freeman varían de un extremo a otro a lo largo de un continuum. En uno de sus extremos se encuentran definiciones amplias como, por ejemplo, aquélla según la cual stakeholder es cualquier actor (persona, grupo, entidad) que tenga una relación o intereses (directos o indirectos) con o sobre la organización (Thompson et al., 1991; Donaldson & Preston, 1995). En el extremo opuesto se encuentran definiciones restringidas; así, los stakeholders (primarios) serían actores (o categorías de actores tales como empleados, gerentes, proveedores, propietarios/accionistas y clientes) poseedores de intereses y expectativas sobre la organización, sin los cuales ésta no sería posible (Bowie, 1998; Savage, 1991; Hill & Jones, 1992; y Näsi, 1995); de igual manera, tales derechos o intereses son el resultado de transacciones hechas con la empresa o de actividades realizadas por ésta, que pueden ser legales o morales, individuales o colectivos.
A pesar de estos extremos, se observa una evolución en la definición de stakeholders. De un enfoque basado en la producción, en el que la empresa actuaba como una caja negra en la cual los stakeholders eran los proveedores y los clientes, se da el paso a un enfoque gerencial en el que intervienen propietarios y empleados. Posteriormente, surge un modelo orientado a maximizar los beneficios y crear valor para todos los stakeholders: comunidad, clientes, propietarios, gobierno y empleados.
Para Donaldson y Preston (1995), contemplar el comportamiento de las organizaciones bajo la perspectiva de la teoría de los stakeholders ha ayudado apreciablemente a entender, por ejemplo, el papel que deberían desempeñar los negocios en la sociedad. Para Jones (1995), por su parte, ha enriquecido la teoría organizacional, al introducir una visión menos restrictiva que la defendida por las tradicionales teorías económicas.

Para Falção y Fontes (1999), el elemento común en las definiciones mencionadas es que los conceptos (amplios o restringidos) tienen como telón de fondo algunas preguntas: ¿en función de qué intereses son gerenciales las organizaciones? ¿A quién y para qué realmente interesan (o deben
interesar) las organizaciones? ¿Qué intereses tienden a hacer prevalecer los sistemas de gestión organizacional contemporáneos y en detrimento de qué otros intereses? ¿Qué intereses deberían prevalecer o por lo menos no ser ignorados o marginados?

Buscando resolver estos interrogantes han surgido diferentes propuestas. Freeman (1984) propuso cuatro campos de investigación apoyados en la teoría de los stakeholders: teorías normativas, gobierno corporativo, responsabilidad social corporativa y gestión estratégica.
Autores como Donaldson y Preston (1995) manifiestan que estos interrogantes pueden ser abordados desde tres dimensiones teóricas: descriptiva/ empírica, prescriptiva e instrumental. Dichos autores expresan que las firmas y/o gerentes realmente se comportan de ciertas maneras (descriptiva/empírica); algunos resultados son más probables si las firmas y/o gerentes se comportan de ciertas maneras (instrumental); y las firmas y/o gerentes deben comportarse de ciertas maneras (normativo).
La dimensión descriptiva nos muestra “a la corporación como una constelación de intereses competitivos y cooperativos que poseen valores intrínsecos” (Donaldson y Preston, 1995, p. 66). En esta dimensión se muestra cómo las organizaciones actúan recíprocamente con los stakeholders. Aun cuando los autores en mención propusieron integrar las tres dimensiones, de acuerdo con Jawahar y McLaughlin (2001) fueron Brenner y Cochran (1991) los pioneros en proponer una dimensión descriptiva de stakeholders. En la dimensión instrumental se establece un marco conceptual para examinar las conexiones entre la práctica de la gestión de los stakeholders y el logro de varios objetivos corporativos (pp. 66-67). Es importante tener en cuenta que para lograr el valor del accionista en un marco temporal indeterminado, los gerentes deben prestar atención a las relaciones dominantes de los stakeholders.
Para Jawahar y McLaughlin (2001) en la dimensión instrumental se unen fines y medios. En la literatura esta dimensión busca explicar la relación entre responsabilidad corporativa y desempeño financiero (Margolis y Walsh, 2001a).
Finalmente, la base fundamental de la teoría de los stakeholders se encuentra en la dimensión normativa, fundamentada ésta en la aceptación de las siguientes ideas: “stakeholders son personas o grupos con intereses legítimos en los aspectos procedimentales y/o sustantivos de la corporación” y “los intereses de todos los stakeholders son de valor intrínseco” (Donaldson y Preston, 1995, p. 67). Para Jawahar y McLaughlin (2001), uno de los principios centrales de la dimensión normativa es que las empresas deben atender los intereses de todos sus stakeholders, no sólo de sus accionistas; hay que concebir al stakeholder como un fin (Boatright, 1994; Clarkson, 1995; Evan & Freeman, 1983; Goodpaster, 1991). Para Preston (1990), la dimensión normativa propone que la marginación de un interés en beneficio de otros afecta la capacidad de supervivencia de la organización en el largo plazo, teniendo en cuenta la correlación entre la satisfacción de múltiples stakeholders y la capacidad de las organizaciones económicas para generar riqueza (valor de las acciones) en el largo plazo.
Esta dimensión se basa en una visión institucional de la organización, definida como un escenario de múltiples intereses competitivos, y a veces conflictivos, en un espacio social en el que los stakeholders juegan en diferentes posiciones de poder, y en el cual la sustentabilidad organizacional depende de pactos (trade-offs) y arreglos cooperativos específicos.
Pareciera ser que la propuesta de Donaldson y Preston explica el comportamiento de la empresa con sus stakeholders; sin embargo, Freeman (1995) sugiere una cuarta dimensión, denominada metafórica o narrativa, en la que la teoría de los stakeholders es una historia más que un constructo
teórico y considera que la “tarea es construir metáforas de la forma como los stakeholders piensan y empotrarlo en una historia sobre cómo los seres humanos crean e intercambian el valor” (p. 45)
Steurer (2006, p. 56) señala que la propuesta de Donaldson y Preston no explica la totalidad de las relaciones de la empresa, al enfocarse simplemente en el análisis de la corporación y su relación con los stakeholders. En consecuencia, propone un nuevo abordaje, con tres dimensiones: corporativa,
stakeholders y conceptual. La corporativa se enfoca en la manera como la empresa negocia con los stakeholders; la dimensión de los stakeholders analiza la forma como éstos buscan influenciar a la empresa; y finalmente,la dimensión conceptual explora la manera como los conceptos bien común
o desarrollo sostenible se vinculan a la relación negocios-stakeholders.
Al integrar las propuestas de Donaldson y Preston con la de Steurer se logra construir una matriz con nueve alternativas de análisis para los stakeholders.


 Cómo operacionalizar el concepto de stakeholders
Mitchell, Agle y Woods (1997) propusieron una teoría de identificación de stakeholders que permite operacionalizar el concepto basándose en su énfasis o preponderancia (salience), en función de la presencia simultánea de ciertos atributos en actores que afectan o son afectados por los objetivos
o resultados de una organización determinada. Para los autores en mención, los stakeholders son actores (internos o externos) que afectan o son afectados por los objetivos o resultados de una organización dada, en diferentes grados, en la medida en que poseen entre uno y tres atributos básicos: poder, legitimidad y urgencia. El poder tiene que ver con la existencia o la posibilidad
de obtención por parte de un stakeholder de recursos para imponer su voluntad sobre los demás. El grado de poder de los actores puede ser clasificado de acuerdo con la disponibilidad del recurso. La legitimidad es la percepción de que las acciones de un actor son apropiadas dentro de ciertos
sistemas de normas, valores o creencias. La urgencia es el clamor por una
atención inmediata.
Para Mitchell, Agle y Woods los atributos son fenómenos preceptuales ligados a una construcción social creada por los stakeholders, los administradores la alta dirección de las firmas, que perciben e interpretan el entorno de la organización. Los actores que no presentan al menos uno de estos atributos (no afectan los resultados y/o no son afectados por ellos) no son stakeholders.
Esta propuesta proporciona una equiparación de las perspectivas prescriptiva y descriptiva, en la medida en que sugiere que la finalidad (real e ideal) de las organizaciones es satisfacer las expectativas de los stakeholders. La cuestión es saber qué expectativas prevalecen sobre otras y qué implica ello. Al poner a interactuar los tres elementos pueden identificarse tres grandes grupos de
stakeholders: latentes, vigilantes y definitivos.

La combinación de los tres atributos en diferentes composiciones genera diferentes tipos de stakeholders, que se pueden agrupar en tres grupos: latentes, expectantes y definitivos. En los latentes se encuentran: a) los adormecidos: stakeholders con poder, pero sin legitimidad ni urgencia; b) exigentes: con urgencia, pero sin poder ni legitimidad, de manera que estos stakeholders sólo son incómodos; c) discrecionales: poseen legitimidad, pero sin urgencia ni poder. En la segunda categoría se encuentran los stakeholders expectantes, los cuales se dividen en a) peligrosos: aquéllos con urgencia y poder, pero sin legitimidad; b) dominantes: con poder y legitimidad, que forman parte de la coalición dominante (Cyert y March, 1963) en la organización. Sus intereses y expectativas marcan una diferencia para la organización; c) dependientes: aquéllos con urgencia y legitimidad, pero sin poder. Esta situación hace a esta categoría de stakeholders dependientes del  poder de otros stakeholders, de adentro o de afuera de la organización, para asegurar que sus intereses sean atendidos. Finalmente, en la tercera categoría se ubican los stakeholders definitivos, aquéllos que poseen los tres atributos: son stakeholders expectantes cuyos intereses, al incorporar
el atributo que les faltaba, pasan a ser prioritarios sobre los demás Es en los años ochenta cuando surge con fuerza una muy influyente propuesta de un punto de vista ampliado de la responsabilidad corporativa hacia los llamados stakeholders. Los análisis derivados de dicho punto de vista proveyeron un sólido fundamento para el resurgimiento en la década posterior del concepto de Responsabilidad Social de las Empresas (RSE), ahora ya no restringido a la sola consideración del mundo académico, sino planteado como parte de la estrategia competitiva de las empresas. De acuerdo con este punto de vista, se sostiene que los directivos empresariales en su toma de decisiones no sólo deben tener en cuenta los intereses de sus accionistas, sino que deben considerar todos los grupos que también tienen algún interés en la corporación. Son ejemplos de stakeholders, de acuerdo con Goodpaster (1991), los trabajadores, los proveedores, los clientes, los acreedores, los competidores, el gobierno y la comunidad y, por supuesto, los accionistas, que deben ser vistos como un grupo más aunque con una muy particular relación con la empresa.

• Proposición: la teoría de los stakeholders es una propuesta de responsabilidad ampliada de las empresas que se fundamenta en varias teorías de la ética normativa.
Finalmente, es cuestión de análisis definir la relación que existe entre la organización y los stakeholders y determinar si algún grupo tiene precedencia respecto de los otros. En definitiva, de acuerdo con este enfoque, el significado que debería prevalecer de la RSE es aquél que se refiere al “logro del éxito comercial de modo que se respeten los valores éticos, la gente, las comunidades y el medio ambiente”.















viernes, 7 de septiembre de 2012

Un pasado aún presente en la administración escolar


Hasta no hace demasiado tiempo era común que las autoridades de la enseñanza definieran sus tareas utilizando el concepto de administración escolar. Su identidad profesional se tejía sobre la idea de ser administradores. Por su parte, la teoría clásica de las organizaciones, fuertemente arraigada en los textos y en la formación de directivos y profesores, ponía énfasis en la similitud de las escuelas con las empresas, al menos desde el punto de vista de la administración.
Esta notable coincidencia entre una teoría predominante y una práctica habitual reforzó, y aún refuerza, la simplicidad y naturalidad con la que se define a la administración escolar como “las actividades que se refieren al planeamiento, la instrumentación, la coordinación, la gestión y el control de los servicios”.
Sin embargo, tanto la práctica como las investigaciones y las nuevas teorías identifican que el modelo -teórico-práctico- de la administración escolar presenta diversas patologías y desviaciones cuyos más evidentes signos son la burocratización, el anonimato, la superposición de tareas, la lentitud de los procesos, las pérdidas irracionales de tiempo, la pérdida de calidad, la pérdida de sentido, la frustración personal. El “síndrome burocrático”, es decir las ideas y prácticas alienantes forjadas bajo el modelo administrativista, se torna a su vez, el principal azote contra nuevas ideas y nuevas prácticas: siembra complacencia, reparte culpas siempre para otros, desconfía de las propuestas de innovación, resiste la discusión sobre estrategias y, en ocasiones, logra bloquear el cambio.
La renovación de las ideas y las prácticas de dirección es una de las claves estratégicas para poder adecuarse al nuevo marco de una sociedad globalizada, de mercados dinámicos, de rápidos cambios tecnológicos y de surgimiento de nuevas expresiones identitarias. Para ello es necesario desarmar o de construir este pasado aún muy presente de la organización escolar de corte administrativista, y confrontarlo con las nuevas formas organizativas que se vienen proyectando.
Revisar el modelo organizacional vigente nos posibilitará, por un lado, detectar y analizar sus puntos neurálgicos, así como las premisas y las creencias sobre las que se basa; y, por otro, ponerse en condiciones de reflexionar sobre los requerimientos, desafíos y oportunidades que se le presentan actualmente a los
sistemas educativos. Se expondrá el modelo de la administración escolar señalando siete supuestos básicos que explican tanto sus fortalezas como sus debilidades, finalizando con una conclusión sobre su impacto central sobre el estado actual del sistema educativo.

La administración escolar dirige la educación como cualquier otra empresa
El modelo de administración separa las acciones administrativas de las acciones técnicas o pedagógicas, concentrando las primeras en manos de los directivos. Este principio de división del trabajo afirma la existencia de un grupo de acciones homólogas que se realizan racionalmente de la misma forma en una oficina de correo, en una empresa industrial o en un servicio de salud. Se trata de las acciones denominadas de administración general: planeamiento; confección de los programas operativos para cada unidad; distribución de los recursos materiales y humanos según las posibilidades y necesidades; control del funcionamiento de los servicios; documentación y archivo de las decisiones en expedientes, carpetas y depósitos; control de los horarios y de faltas del personal.
El supuesto sobre el que se apoyan las generalizaciones del modelo es muy fuerte: se afirma que hay un único y mejor sistema de organizar cualquier tipo de trabajo, cualquiera sea el lugar en el que se realiza, la tecnología que emplee y las competencias profesionales que ponga en juego. Cuando en 1924 Henri Fayol
publicó sus catorce principios de la administración científica del trabajo, el convencimiento general de los administradores era que, a través de su aplicación cuidadosa, se podría racionalizar completamente, la acción de todas las personas y de cualquier servicio o empresa, asegurando un funcionamiento regular, previsible, óptimo y eficiente. Una vez adoptado el modelo ya no sería necesario cambiarlo, revisarlo, estudiar su pertinencia; a lo más habría que corregir las acciones que lo implementaban. Debido a este rasgo de inespecificidad de lo educativo, a su generalidad o a su inmovilismo se ha definido a este modelo como un “modelo rígido de organización” donde su concepción y estructura restringe el desarrollo de innovaciones sean internas o externas.
La administración escolar regulaba rutinas
Todas estas acciones administrativas generales tienen el objetivo de racionalizar el trabajo bajo dos principios funcionales altamente valorados: la subordinación funcional y la previsibilidad de resultados. Por un lado, la administración supone un sistema de tareas rutinarias jerárquicamente dependientes, a través de las cuales se simplifica una realidad compleja en cuanto al tipo y cantidad de personas, a la tecnología, a los procesos y a los productos. Cada persona tiene su jefe y trabaja individualmente en su rol recibiendo comunicaciones oficiales de tipo vertical. Por otro lado, el modelo simplifica el entorno o contexto, obviándolo o cerrando las relaciones del sistema organizacional; desconoce administrativamente diferencias en las poblaciones estudiantiles, en las demandas, en las necesidades específicas, en los dinamismos o debilidades locales. La regularidad y la previsiblidad imaginada proporcionaban a su vez, un marco de certezas para todos. Sin embargo, dicha previsibilidad se tradujo en rutinización, respuestas lentas y tardías,
falta de autonomía y de creatividad; estas certezas se transforman en firmes obstáculos para cualquier mejoramiento, actualización o innovación. 
La diferenciación social, el reconocimiento de la complejidad de las organizaciones hacen ineficaz cualquier intento de controlar jerárquicamente rutinas y obstruyen toda posibilidad de cambios que no sean pura cosmética.

viernes, 31 de agosto de 2012

¿Avanza la descentralización educativa?



"Una descentralización centralizada
Exigencias de la SEP y reclamos de los estados
Insuficiente la información que se proporciona a la opinión pública
La legislación no prevé un organismo para la coordinación entre la federación y los estados"
A siete años de adoptada, la decisión de descentralizar la enseñanza básica y normal se aprecia a la vez como medida de gran trascendencia por sus potenciales efectos sobre la organización, eficiencia y calidad del servicio educativo, y como origen de nuevas situaciones que plantean problemas inéditos.
La llamada "federalización" ha contribuido sin duda a reactivar el interés de la sociedad por la educación, estimulado a muchos gobiernos estatales a asumir mayores responsabilidades, aligerado trámites administrativos y acercado algunas decisiones a aquéllos a quienes afectan. Como la nueva configuración del sistema educativo requiere tiempo para consolidarse y, además, el proceso descentralizador sigue extendiéndose a otros niveles, tipos y servicios educativos, no es fácil establecer un balance equilibrado de sus logros y limitaciones al presente. Señalamos aquí algunos de sus problemas irresueltos.
Los informes de labores de este gobierno reportan importantes avances en la federalización: a partir de 1992 son 22 los estados que han promulgado leyes educativas que toman en cuenta la situación definida por la Ley General de Educación (LGE); quedan sólo 9 entidades en las que aún no se han fusionado los organismos ex-federal y estatal de los servicios educativos; y se ha logrado establecer un mecanismo de comunicación entre las autoridades federales y estatales; en el último año se realizaron 42 reuniones de funcionarios, aunque no se informa acerca de los temas discutidos ni de los acuerdos tomados.
Se descentraliza sólo la operación
En realidad nunca se ha sometido a debate público el tipo de relación que -dentro del federalismo constitucional y de los ordenamientos de la LGE- conviene se establezca entre la federación y los estados, y por tanto el grado de autonomía de que deban disponer éstos para planificar sus subsistemas, adaptar las normas nacionales a sus necesidades o introducir innovaciones organizativas o pedagógicas. No son pocas las atribuciones que asigna la LGE a la federación o a los estados y municipios que admiten interpretaciones diversas, además de que está en pie el principio constitucional de que "las funciones no expresamente concedidas a la federación se entienden reservadas a los estados" (art. 124).
El actual gobierno no ha estimulado ese necesario debate; ha seguido entendiendo la federalización fundamentalmente como la transferencia de recursos económicos a los estados y delegación de las responsabilidades operativas; lejos de esta concepción queda la posibilidad de que las entidades federativas dispongan de una verdadera capacidad de decisión que, siendo respetuosa de la necesaria unidad de la educación nacional, fuese congruente con su soberanía en materia educativa.
Son escasos los márgenes en que los estados pueden hacer valer sus propias prioridades respecto a niveles y modalidades escolares, adaptaciones curriculares o sistemas de actualización del magisterio.

Descentralización centralizadora
Algunos gobiernos estatales califican el actual proceso como "descentralización centralizadora" no sólo por el predominio de las atribuciones federales en la legislación, sino por los controles administrativos y financieros que la Secretaría de Educación Pública (SEP) les aplica. Desde luego, se preguntan por qué no ha disminuido la burocracia central de la SEP si los estados han asumido muchas de las funciones que anteriormente desempeñaban instancias federales; las autoridades federales nunca han informado acerca de reducciones de su personal.
Además, esta tendencia centralizadora se evidencia si se analizan las políticas financieras que han guiado la descentralización. A partir de 1993 la SEP, además de transferir a los estados los recursos necesarios para la operación de la enseñanza básica y normal (antes a través del ramo 25, ahora del 33), se reserva en el ramo 11 otros recursos destinados al funcionamiento de las oficinas centrales y de los organismos descentralizados. Las tendencias que han seguido ambas cantidades en los últimos años muestran que los fondos que la SEP se reserva para sí misma han crecido fuera de toda proporción: calculados por habitante y por alumno (de enseñanza básica), han aumentado respecto a 1994 en 181% por habitante y en 171% por alumno, en términos reales. En cambio el total de las aportaciones federales a los estados para la enseñanza básica y normal ha aumentado apenas en 3.5% (por habitante) y 1.6% (por alumno) respecto a 1994 (además de que en 1999 descendieron, respecto a 1998, en -2.8% y -3.1% respectivamente). En otras palabras, se transfiere a los estados casi exclusivamente el "irreductible" o "regularizable" (los sueldos y prestaciones del personal), en tanto que la Secretaría se ha reservado en forma creciente los recursos destinados a innovación, mejoramiento del magisterio, apoyos didácticos y otros programas de los que depende fundamentalmente la elevación de la calidad educativa.
Ciertamente muchos de los programas que la SEP realiza con estos recursos (libros de texto, Edusat, por ejemplo) redundan en beneficio de las entidades; lo que queremos señalar es que las pautas de financiamiento decididas unilateralmente por la SEP reflejan una concepción de la federalización en la que el gobierno federal mantiene una directividad operativa muy distante de la que sería congruente con el federalismo establecido en la Constitución. Decisiones como éstas debieran ser tomadas conjuntamente con los estados soberanos.
El carácter centralizador de la federalización se evidencia en las exigencias que plantea la SEP a las autoridades estatales; suele decidirse que ahora la SEP exige a los estados que logren con menos recursos lo que ella, con más, no pudo lograr durante décadas; se los presiona a alcanzar metas de cobertura y niveles de eficiencia y calidad, sin facilitarles los recursos necesarios, lo que genera tensiones e inconformidades.
Muchos gobiernos estatales afirman que estarían dispuestos a aportar mayores recursos a la educación con tal de que se establecieran criterios de financiamiento objetivos y más equitativos; piden, por ejemplo, que se reformen las disposiciones fiscales que determinan que las empresas paguen sus impuestos en la entidad federativa en la que tienen su domicilio fiscal (en muchos casos en el Distrito Federal) aunque operen y obtengan sus utilidades en otras. El ejecutivo federal se ha limitado a exhortar a los gobiernos estatales a aportar más fondos a la educación; no es de extrañar que el gasto educativo de los estados, en su conjunto, esté disminuyendo en términos reales..
No es el único punto de fricción el del financiamiento; la federalización provoca situaciones inéditas y diferencias de apreciación en muchos campos. De parte de la SEP hay insatisfacción con las entidades federativas sobre todo en dos asuntos: el incumplimiento de éstas de su obligación de entregar información veraz y oportuna sobre el funcionamiento de sus sistemas educativos, y la fundada sospecha de que, en algunos casos, los recursos educativos que les transfiere la federación no se aplican íntegramente a sus fines; jurídicamente no es claro si el uso de esos recursos debe estar sujeto o no a una supervisión federal.
De parte de los gobiernos estatales se reprocha a la federación que sea ella la que lleva a cabo las negociaciones salariales anuales, sin que participen en ella los estados, aunque las consecuencias posteriores deberán ser afrontadas por éstos. Hay inconformidad también respecto a las modalidades con que operan los programas compensatorios diseñados desde el centro, y se advierten diferentes concepciones respecto a lo que debe ser el "sistema nacional de formación, actualización, capacitación y superación" de los maestros de que habla la LGE (art. 12). Algunos gobiernos estatales surgidos de partidos de oposición se quejan también de un trato discriminatorio.
La discusión integral de la descentralización educativa debiera incluir otros temas, como su extensión al nivel municipal o sus implicaciones sindicales, asuntos que trataremos en otra ocasión.
Interrogantes
  • Por su trascendencia, el proceso de federalización educativa interesa vivamente a la opinión pública. ¿Por qué no informan las autoridades educativas centrales sobre los temas que se discuten y los acuerdos que se toman entre las autoridades federal y estatales?
  • Es muy positivo que exista ya un mecanismo informal que facilita la comunicación y la coordinación entre los niveles de gobierno federal y estatal, pero ni en la legislación ni en la estructura administrativa están representados los estados. ¿No debiera crearse un organismo estable y reglamentado con este objeto?
  • La experiencia de la descentralización educativa abre desde otro ángulo la pregunta que Observatorio Ciudadano ha planteado ya en otras ocasiones respecto a la rendición de cuentas de las autoridades educativas, particularmente respecto al sujeto social (más allá del sujeto formal que es el Congreso de la Unión), ante el cual las autoridades deben dar cuenta de sus acciones.
Referencias
Comunicados OCE sobre Políticas y programas
D.R. Observatorio Ciudadano de la Educación
Redacción: Alejandro Canales, María de Ibarrola, Pablo Latapí Sarre,  Javier Mendoza Rojas, Carlos Muñoz Izquierdo, Elsie Rockwell, Roberto Rodríguez , Lorenza Villa Lever.
Abril 24 de 1999

viernes, 24 de agosto de 2012

LOS 14 PRINCIPIOS DE FAYOL PARA UNA ADMINISTRACION EFICIENTE

“Trabajo en equipo, disciplina y estabilidad del personal son algunos de los pilares de las empresas, a juicio del experto”.

El ingeniero y teórico de la administración fue el primero en sistematizar el comportamiento gerencial, definiendo que la función administrativa sólo tiene incidencia sobre el personal de la empresa. Sus más grandes contribuciones al área las plasmó en el libro Administration industrielle et générale, publicado en París en 1916.
Las investigaciones de Henry Fayol en el área, se basaron en un enfoque sintético, global y universal de la empresa, con una concepción anatómica y estructural de la organización. Uno de sus resultados fue la creación de una serie de 14 principios que toda empresa debería aplicar para lograr altos índices de eficiencia, donde destacan la disciplina, autoridad y correcta delimitación de funciones.
1) UNIDAD DE MANDO: Cada empleado debe recibir órdenes de un sólo superior. De esta forma, se evitan cruces de indicaciones a modo de fuego cruzado.
2) AUTORIDAD: A pesar de que el cargo otorga la autoridad formal, no siempre se tendrá obediencia si no existe la capacidad de liderazgo. Por ello, es necesario tener la capacidad de dar órdenes y que ellas se cumplan. La autoridad conlleva responsabilidad por las decisiones tomadas.
3) UNIDAD DE DIRECCIÓN: Se debe generar un programa para cada actividad. Todo objetivo de tener una secuencia de procesos y plan determinado para ser logrado. Además, de contar con un administrador para cada caso.
4) CENTRALIZACIÓN: Toda actividad debe ser manejada por una sola persona. Aunque gerentes conservan la responsabilidad final, se necesita delegar a subalternos la capacidad de supervisión de cada actividad.
5) SUBORDINACIÓN DEL INTERÉS PARTICULAR AL GENERAL: Deben prevalecer los intereses de la empresa por sobre las individualidades. Siempre se debe  buscar el beneficio sobre la mayoría.
6) DISCIPLINA: Cada miembro de la organización debe respetar las reglas de la empresa, como también los acuerdo de convivencia de ella. Un buen liderazgo es fundamental para lograr acuerdos justos en disputas y la correcta aplicación de sanciones.
7) DIVISIÓN DEL TRABAJO: La correcta delimitación y división de funciones es primordial para el buen funcionamiento de la empresa. Se debe explicar claramente el trabajo que cada colaborador debe desempañar. Además, se debe aprovechar la especialización del personal para aumentar la eficiencia.
8) ORDEN: Cada empleado debe ocupar el cargo más adecuado para él. Todo material debe estar en el lugar adecuado en el momento que corresponde.
9) JERARQUÍA: El organigrama y jerarquía de cargos debe estar claramente definidos y expuestos. Desde gerentes a jefes de sección, todos deben conocer  a su superior directo y se debe respetar la autoridad de cada nivel.
10) JUSTA REMUNERACIÓN: Todo empleado debe tener clara noción de su remuneración y debe ser asignada de acuerdo al trabajo realizado. Los beneficios de la empresa deben ser compartidos por todos los trabajadores.
11) EQUIDAD: Todo líder debe contar con la capacidad de aplicar decisiones justas en el momento adecuado.  A su vez, deben tener un trato amistoso con sus subalternos.
12) ESTABILIDAD: Una alta tasa de rotación de personal no es conveniente para un funcionamiento eficiente de la empresa. Debe existir una razonable permanencia de una persona en su cargo, así los empleados sentirán seguridad en su puesto.
13) INICIATIVA: Se debe permitir la iniciativa para crear y llevar a cabo planes, dando libertad a los subalternos para que determinen cómo realizar ciertos procedimientos. Junto con esto, se debe tener en cuenta que en ocasiones se cometerán errores.
14) ESPIRITU DE CUERPO: El trabajo en equipo siempre es indispensable. Se debe promover el trabajo colaborativo, que también ayuda a generar un mejor ambiente laboral.

lunes, 25 de junio de 2012

PROPUESTA PARA MEJORA EL CURSO

CONSIDERO QUE ESTE CURSO FUE DE VITAL IMPORTANCIA PARA MI YA QUE DE ALGUNA MANERA ESTAMOS EN UNA DE LAS ETAPAS POLITCAS MAS IMPORTANTES DEL PAIS Y POR CONSIGUIENTE ES FUNDAMENTAL QUE ESTEMOS ENTERADOS COMO SE ENCUENTRA EL PAIS EN LO REFERENTE AL SISTEMA EDUCATIVO MEXICANO, YA QUE NO PODEMOS TENER LOS OJOS CERRADOS ANTE LAS CARENCIAS QUE SE TIENEN EN LA ACTUALIDAD EN LO REFERENTE A LA EDUCACION. ANTE ELLO CONSIDERO SI ES NECESARIO ABORDAR TEMAS RELACIONADOS CON:
* EL NIVEL PREESCOLAR
* EL NIVEL PRIMARIA
* EL NIVEL SECUNDARIA
* EL NIVEL PREPARATORIA.
Y ESTO POR QUE MUCHAS VECES NO CONOCEMOS LAS POLITICAS INTERNAS DE LAS INSTITUCIONES EDUCATIVAS DE ESTOS NIVELES, Y PODEMOS VER LAS CARENCIAS QUE SE TIENEN Y LA RESPUESTA DE LOS DIRECTIVOS ES SIMPLE: NO HAY RECURSOS, A CASO LOS GOBIERNOS NO PROPORCIONAN RECURSOS PARA LA EDUCACION. ENTONCES LA INCOGNITA ESTA EN EL AIRE, ¿ A DONDE SE VA ESE RECURSO?,¿LLEGA A LAS ESCUELAS PUBLICAS PARA MEJORAR SU INFRAESTRUCTURA?

PARA FINALIZAR, QUISIERA  AGRADECER SU COLABORACION POR LA PROFUNDIDAD CON LA QUE SE ABORDARON LOS DIFERENTES TEMAS Y DELA RETROALIMENTACIONQUE SE GENERO CON EL GRUPO. DE MANERA GENERAL ME GUSTO MUCHO EL CURSO GRACIAS.

EL SISTEMA EDUCATIVO MEXICANO






Instituto de Estudios Universitarios

ENSAYO


“EL SISTEMA EDUCATIVO MEXICANO”



Joaquín Candelario Mora Mendoza



San Francisco de Campeche, Campeche.




INTRODUCCION

La educación en México ha sido  desde hace tiempo el que impulsa el desarrollo  moderno de la sociedad, y es necesario puntualizar que es fundamental para cualquier país el que se tenga a jóvenes profesionista mejor preparados, ya que de ello dependerá el futuro de un país.

Debido a que es el motor que mueve el desarrollo social, cultural, económico y productivo de la sociedad. Pero no hay que olvidar que la educación en México a sido producto de políticas de estado que se encarga de producir el tipo de persona  que el estado necesita, enfrentándose a  diferentes retos, problemáticas e incluso a paradigmas que la misma sociedad genera.

Ciertamente en toda sociedad moderna, la educación ha sido considerada por los diferentes actores sociales y educativos (profesores, especialistas, estudiantes, autoridades educativas y las propias organizaciones del gobierno), como fundamental y de gran importancia para el desarrollo de México.

Se cree que la educación que se imparte en las escuelas es la responsable de que las personas sean malos ciudadanos, que no encuentren trabajo o que no sean capaces de desempeñarse en el ámbito profesional, pero esto también es consecuencia de la educación que se le da al individuo en su hogar, ya que la familia es la base de la sociedad y por consecuencia también es responsable de la educación de los hijos, ya que lo que aprendan ahí, será el reflejo de sus aptitudes dentro del ámbito social.


DESARROLLO

Actualmente la educación en México es ineficaz, porque en primera instancia los conocimientos que se imparten en las escuelas públicas no lleva al estudiante a lograr sus metas profesionales; el segundo  punto las personas con bajos recursos económicos no pueden iniciar su educación superior no puedan debido a su condición económica y debido a que la educación que tuvieron en la educación básica no fueron la adecuada para aprobar  un examen que es la puerta a su educación, aunque tengan todas las ganas por cursar la educación profesional, pero no tienen recursos para lograrlo.

El  sistema educativo mexicano está conformado por los siguientes actores que son los encargados para que el desarrollo del país sea eficiente:


·         Los educandos y los educadores (nosotros los docentes).


·         Las autoridades educativas.


·         Los planes, programas educativos, materiales, instrumentos, etc..


·         Las instituciones educativas por parte del estado y los organismos descentralizados.


·         Las instituciones particulares, con validez oficial.


·         Las instituciones de educación superior autónomas.


Con estos actores se debería de tener un buen sistema educativo, pero lo contrario a ello, no es así, debido a que cada actor realiza acciones para su propio beneficio y no para beneficiar a la sociedad y para el desarrollo del país.
De igual manera el sistema educativo presenta los siguientes niveles de educación: inicial, preescolar, primaria, secundaria, media superior (bachillerato), superior. Dentro de los mismos se encuentran la educación especial, capacitación para el trabajo, educación para adultos, educación indígena.

Y dentro de las modalidades que maneja se encuentran: la escuela urbana, la escuela suburbana, la escuela suburbana marginal, la escuela rural y la escuela indígena.

Es por ello que el sistema educativo de nuestro país tiene como objetivo primordial proporcionar servicios educativos de calidad para aquellas personas que no tengan los recursos necesarios para tenerla, ya que de esta educación , se podrá preservar, transmitir y acrecentar nuestra cultura y no desplazarla por copiar otras culturas,  que es fundamental que  las instituciones educativas tengan en cuenta esta información debido a que actualmente la juventud  va perdiendo esta cultura y se van adoptando otras que lejos de fomentar y formar a los jóvenes los van denigrando convirtiéndolos en fanáticos de esas culturas.

De igual manera cualquier institución educativa debe de tener un grupo propedéutico cuya finalidad será de preparar a los alumnos del nivel bachillerato que deseen cursar el nivel superior, dentro de las asignaturas  de este grupo estarían la de ciencias y la de humanidades, que ayudaran a los jóvenes que todavía no tienen una idea de que van a seguir estudiando a vayan conociendo sus habilidades técnicas y por consiguiente se tenga una idea clara lo que en realidad es bueno para su formación profesional y en el que va a dar el 100 por ciento de su capacidad para lograrlo de manera satisfactoria.

Dentro de los sistemas de educación media superior  puedo mencionar algunas que  se encuentran en el sistema educativo: bachilleratos generales (colegio de bachilleres), bachilleratos bivalentes (CBTIS,CECYT,CBTA,CETMAR,CETI,CBTF), bachillerato terminal profesional media (CONALEP,CETIS Y EL CECATI).

Con la finalidad de apoyar el crecimiento cultural, laboral y personal de las personas que trabajan y no cuentan con una mejor preparación pero si con deseos de superación, el Sistema Educativo Mexicano implemento el Sistema Abierto o Flexible, en donde las clases se imparten sábados, domingos o entre semana pero por las noches.

El sistema ofrece el servicio educativo en dos grandes modalidades: escolarizada y abierta. El servicio escolarizado está destinado a proporcionar educación mediante la atención a grupos de alumnos que concurren diariamente a un centro educativo de acuerdo con el calendario educativo oficial.

El servicio no escolarizado está destinado a proporcionar la oportunidad de continuar o concluir su educación a los alumnos que no pueden incorporarse a los servicios escolarizados. Esta educación se imparte a través de asesorías pedagógicas a los alumnos sin que para ello tengan que concurrir diariamente a una escuela. Los alumnos se sujetan a una serie de exámenes para certificar el adelanto en el cumplimiento del programa.

Cabe recordar que para que se tenga un buen sistema educativo, se tiene que partir desde la finalidad que tiene la educación inicial, que tiene como principal objetivo apoyar a las madres trabajadoras, con la creación de centros de desarrollo, en el que se pretende  estimular las habilidades motrices del niño.

En la educación preescolar su objetivo es fomentar el desarrollo personal y social del niño, el desarrollo del la comunicación y sus habilidades numéricas, aunque también es fundamental atender a los problemas  de disciplina con la que cuentan los infantes ya que debido a su edad tienden a ser inquietos, ente ello nosotros como docentes debemos de generar en el niño el respeto hacia sus compañeros y a nosotros mismos, que es lo que se refiere la etapa preescolar: crear en el niño una actitud de servicio, de compañerismo, de fomentar sus habilidades numéricas y de lenguaje.

Es importante mencionar que nuestro sistema educativo busca que todo niño que haya cursado la mayor parte  la etapa preescolar tenga la oportunidad de ingresar al nivel Primaria. Algo que muchas veces se tenía en esta etapa es que muchos padres de familia no comprendían  la importancia que tiene esa etapa, debido a que lo que se les enseña, se lo podían enseñar en sus hogares. Esto también nos lleva a la etapa de la adolescencia que son una de las etapas más complicadas de la sociedad y que se encuentran en el nivel Secundaria y Preparatoria, ya que debido a la falta de orientación en sus hogares tienden a caer en los problemas sociales como la drogadicción, alcoholismo, embarazos no deseados. Estos problemas son los que se deben de disminuir, con la ayuda de nosotros como docentes que será fundamental ya que somos los encargados de orientar a los jóvenes de las consecuencias que pueden ocasionar estos problemas y que muchas veces no se encuentra estipulado en el sistema educativo y que considero fundamental para poder crear a personas con valores y mejores personas que como todo país requiere para poder avanzar en el desarrollo económico y social del mismo.

Lo que nos lleva  a tener en claro que toda la sociedad tenga una educación gratuita y se empieza desde temprana edad con la convicción de poder llegar al nivel superior y nos llevara a contribuir de gran manera en la transformación del país.

De tal manera que nuestro compromiso para que el sistema educativo sea eficaz es:

1.- Adaptación y comprensión de la edad física y mental de nuestros jóvenes con sus aprendizajes.
2..- Mejor comprensión hacia el estudio de las ciencias.
3.- Comprometernos a los adelantos técnicos-pedagógicos de la modernidad educativa y en constante participación de talleres que conducen a una mejor comprensión del sujeto que estamos  creando día a día que son nuestros estudiantes.
4.- Crear un ambiente de libertad en la búsqueda de su futuro o su proyecto de vida del alumno.
5.- Apoyo a través de los departamentos de pedagogía y de psicología.
6.- Proporcionar las herramientas necesarias para que puedan construir su propio conocimiento y puedan desarrollar sus habilidades.
Cuya finalidad es que el alumno pueda desenvolverse e interactuar dentro de la sociedad mexicana, también se fomentara en los alumnos de como es un líder, el compañerismo y sobre todo que sepa valorar lo que significa ser humano, inculcándoles valores.

Conclusión:
En primer lugar nuestra educación es lo más importante que nosotros como mexicanos tenemos como derecho, posteriormente es la herramienta más útil que nos pueden proporcionar nuestros maestros o profesores de cualquier nivel educativo.

Y es gracias a nuestra constitución que podemos contar y tenemos derecho a una educación laica y gratuita, sin importar el nivel social o económico en el que nos encontremos.
Pero no toda la educación se debe de dar en la escuela ya que una parte de nuestra educación se debe de dar en nuestra casa que es donde nuestros padres tendrán la labor de enseñarnos los valores humanos y de alguna manera de orientarnos, después vendrá lo que hagan nuestros maestros desde el nivel preescolar hasta el nivel profesional, que son etapas fundamentales para que cada uno de nosotros tengamos las herramientas necesarias para ser excelentes personas ante la sociedad.
Y estar preparados profesionalmente para las necesidades que pueda  generarse en nuestro país, por lo que es importante la labor que tengamos nosotros como docentes  crear a personas capaces de resolver dichas necesidades  en apoyo de la sociedad mexicana.






















viernes, 22 de junio de 2012

GASTO PÚBLICO PARA EL SISTEMA EDUCATIVO EN MÉXICO

Uno de los principales retos que México enfrenta en materia educativa consiste en mejorar la eficiencia del gasto público en el sector educativo. Evaluar la eficiencia de un sistema educativo nos lleva inevitablemente a revisar la relación entre el gasto ejercido y los resultados educativos alcanzados.
Por lo que nuestro sistema educativo debe de enfocarse en objetivos fundamentales para evaluar la viabilidad de la reforma educativa que se pretenda llevar acabo, en primer logar la cobertura de los servicios educativos que pueden ser modificados, sin tener que cambiar la política educativa ya que muchas veces estas reformas responden a las presiones políticas y propician en que los objetivos reales de la reforma no se lleven a cabo en su totalidad y por consiguiente se reduce el gasto publico destinado a la educación. El segundo punto es la supervisión y evaluación de la enseñanza-aprendizaje, debido que actualmente es muy difícil de monitorear  el desempeño de las escuelas por parte de las  autoridades educativas   y de los padres de familia.
Asimismo, y ante la nula vigilancia de estos centros y a los mismos docentes no se les proporcionan los incentivos suficientes para el mejoramiento de la calidad de la educación debido a que es muy difícil distinguir el esfuerzo individual de cada docente y su contribución al producto final. Por esta razón, es necesario mejorar los mecanismos de evaluación de los alumnos para medir con mayor precisión los resultados educativos.
Finalmente, la instrumentación de las políticas educativas requiere generalmente de la participación de diversos actores: maestros, directores, alumnos, supervisores, la burocracia federal y estatal, y los padres de familia. Estos actores deben contar con la información necesaria, oportuna y detallada para que el sistema funcione de la mejor manera para elevar el nivel educativo y reducir el bajo rendimiento de los alumnos.
Actualmente en México la estructura del gasto publico educativo tiene algunas dificultades y por consiguiente el ajuste oportuno, ante cambios en la economía y del aspecto demográfico del país. Dado que algunas características que repercuten  a la baja flexibilidad del ejercicio del gasto que es dirigido a la educación, entre estas características tenemos: a) la provisión de educación pública gratuita a todos los niveles; b) la rigidez en el mercado laboral respecto a la contratación, promoción y jubilación de los maestros; y c) el alto poder de negociación del sindicato magisterial.
Dados los resultados de las evaluaciones nacionales e internacionales, es claro que en un país con tantas necesidades como el nuestro se requiere trabajar en la búsqueda de instrumentos para mejorar la calidad y para promover un uso más eficiente de los recursos. La instrumentación de políticas que incidan sobre la calidad y eficiencia del sistema educativo requieren la introducción de incentivos, sistemas de supervisión, y mayor rendición de cuentas (a través de la descentralización o la participación más activa de los padres de familia).
En la situación actual es difícil incrementar aun más los niveles del gasto del sector educativo. Por lo que es importante que los actores involucrados en este sector educativo establezcan prioridades en la asignación del gasto educativo a fin de optimizar los recursos disponibles. Y así poder alcanzar los objetivos trazados por lo que es necesario construir acuerdos de largo plazo entre los diferentes actores participantes en el ramo educativo, y que nos permitan contar con una política educativa eficiente en cada  Estado.